Idea de que si algo puede entrañar algún peligro, nos debemos sentir preocupados e inquietos por ello, pensando constantemente en la posibilidad de que ocurra.

Esta idea común resulta irracional por los siguientes motivos:
1. Se sabe que prever la posibilidad de un peligro para pensar y ensayar cómo evitarlo o afrontarlo si es que ocurre, resulta eficaz.
Sin embargo, sentir ansiedad, temor intenso o preocupación, no es de naturaleza constructiva o preventiva y a menudo interfiere negativamente a la hora de prevenir o enfrentarse a un hecho real. Si se está muy preocupado o alterado por un asunto arriesgado, por lo general, la excitación y el nerviosismo es tal que impide valorar de forma objetiva si ese riesgo es real o exagerado.
2. Inquietarse por una situación peligrosa por lo general lleva a exagerar las posibilidades de que eso ocurra, de manera que si se sabe que algo puede llegar a ocurrir, la ansiedad lo hace ver como inminente.
3. Algunos hechos muy temidos como una enfermedad grave y la muerte son inevitables y nada, puede evitar que ocurra.
Por tanto preocuparse por hechos inevitables no determina que las posibilidades de que algo ocurra disminuyan. Además no solo se padecen las desventajas de los hechos temidos, sino que dan lugar a una peor recuperación ante los hechos. Así si alguien sabe que morirá en un tiempo, la ansiedad no ayudará a retrasarlo y sin embargo hará el tiempo que quede agotador, en lugar de dejar un espacio para la aceptación y disfrute de ese tiempo.
4. Muchos hechos normalmente temidos y peligrosos (como la posibilidad de ser diabético si se ha nacido en una familia con alto índice de esta enfermedad) en realidad no representan tanto problema si es que se manifiestan, pero la preocupación ante su posible aparición les hace ver la enfermedad como algo terrible y catastrófico.
Sin embargo, se sabe que se puede vivir bastante confortable con diabetes o tuberculosis por ejemplo. De hecho las personas que lo padecen y saben cómo afrontarlo eficazmente no lo viven con pavor. Casi siempre son ellas mismas las que consuelan a los que están sanos porque no es tan horrible como se cree.
Por lo tanto, dramatizar sobre los posibles resultados de una enfermedad o un mal, no conduce a nada, aun cuando haya bastantes posibilidades de que este mal aparezca.
Ante este panorama ¿qué podemos hacer para evitarlo?
Un ser humano racional, en vez de perjudicarse a sí mismo siendo exageradamente temeroso, deberá adoptar una serie de actitudes ante los posibles peligros que le puedan aparecer en la vida apoyándose en los siguientes bastones:
- Comprenderemos que la mayoría de las preocupaciones no las causan los peligros externos sino nuestra cabeza a partir de lo que nos decimos a nosotros mismos.
- Revisaremos y observaremos qué frases tenemos interiorizadas e iremos cambiando todas las que empiecen por palabras alarma como:
- ¿Y si…?
- Es horrible…
- Sería terrible…
- ¡Anda, que como ocurra!…
- No sé qué haría si…
- No soportaría…
Estas frases las cambiaremos por unas que conformen una filosofía más sana y ajustada a la realidad como:- El que este hecho peligroso ocurra, sería algo difícil de superar pero no sería terrible y podría hacerle frente.
- Hasta ahora no ha pasado.
- ¿Cuánto tiempo voy a preocuparme?
- Lo que haré en caso de que ocurra es…
- Puedo soportar eso de manera adecuada y mucho más.
- Mi pensamiento es el que crea mi ansiedad.
- Mi miedo no me deja ver las soluciones.
- Recordaremos que los miedos irracionales no ayudan a evitar los peligros y que estos suelen frustrar más que el hecho temido.
- Reservaremos un momento concreto al día para preocuparnos para luego pasar a otra distracción.
Si quieres preocuparte por tu temor, preocúpate, pero solo durante un tiempo determinado y luego pasa a la distracción cognitiva. No permitas que el temor invada tu tiempo, esto te ayudará a manejar tu pensamiento. - Entenderemos que muchos de los miedos no son más que formas encubiertas de miedos a lo que los demás piensen de él.
Debes cuestionarte y desafiar esta clase de temores y darte cuenta de lo tonto que es, por lo general.
Deberás preguntarte qué sentido tienen la mayoría de tus preocupaciones actuales, si vienen del pasado y si siguen teniendo sentido. - Exposición. Conviene hacer las cosas que te dan miedo siempre que sea razonable, como hablar en público, defender tus derechos, andar en la oscuridad… para demostrarte a ti mismo que no sucede lo que temes.
La evitación de las cosas que se temen refuerza el miedo, es decir, lo aumenta. Por tanto, enfrentarse al miedo hace que este desaparezca.
No deberás alarmarte por miedos que ya habías superado y de repente aparecen de nuevo de forma temporal, pero deberás trabajar para erradicarlos de nuevo de la forma que has aprendido, afrontándolos claramente.
Se sabe que cuando se afronta de nuevo un miedo que ya fue superado se manifiesta más suave y se erradica más rápido que la primera vez.
Una de las claves para que no aparezcan más los temores extinguidos es seguir haciendo de vez en cuando las cosas que le daban miedo. Esto refuerza el no miedo.
Repite estas frases contra el miedo
- El temor está en tu mente, el enfrentamiento lo desvanecerá.
- Mi vida ha estado llena de terribles desgracias la mayoría de las cuales nunca llegaron a ocurrir. (Mark Twain).
- Me aterrorizaba perder mis zapatos hasta que vi a una persona sin piernas.
- No dejes que el temor te inmovilice, casi siempre tienes otra opción.
- Mira cada obstáculo como una oportunidad.
- Una nueva actitud puede convertir una situación temida en otra llena de satisfacción.
- La confianza te va a dar el conocimiento, el conocimiento te lo dará la acción.
- Unos lo llaman fracasos, otros lo llaman resultados ¡elige!
- Deja que entre cada pensamiento de temor, se paciente y obsérvalo como testigo, sin juzgarte, así desaparecerá.
- Si pretendes asumir la responsabilidad de los demás encontrarás ansiedad y tensión, si les dejas actuar y que se equivoquen, ellos aprenderán y tú encontrarás descanso.
- A cada día le bastan sus temores, no hay por qué anticipar los de mañana.
Otros ejercicios que tendrás que ensayar
Busca nuevas alternativas a lo que puede ocurrir. Siempre las hay.
Envíate una carta: Escribe tu preocupación y ábrela 15 días después. Comprueba así cuántas veces ocurre lo que temes.
Imagina qué es lo peor que podría ocurrir: valora hasta qué punto sería negativo y después piensa en cómo lo podrías afrontar alcanzando cierto nivel de felicidad.
La adversidad sólo puede vencerte si tú te dejas vencer. Piensa en todas las personas que les afecta directamente y viven con relativa felicidad.
Piensa en los porcentajes reales que tiene de ocurrir.
Piensa cuánto puede durar. Casi nada dura para siempre.
Transforma tus imposiciones en preferencias.
Disfruta del presente. Céntrate en el ahora.
Disponte a disfrutar del futuro: Pese a que nuestro control acerca de los hechos que sucedan en el futuro son limitados, sin embargo, tenemos la capacidad de controlar nuestras reacciones y sentimientos ante ellos.
Cuando algo salga mal, piensa que siempre existen otras oportunidades.
Aprópiate de la enseñanza que te ofrecen las nuevas necesidades.